¡LA… LOCHA!

¡LA… LOCHA!

Entre mis reminiscencias especiales se encuentra una moneda ya inexistente, la locha, muy asociada con mis días escolares porque lo que mi papá me daba diariamente para la merienda era una locha.

Desde que tengo memoria, recuerdo que en 1972, las monedas eran de cuproníquel como la Puya (5 céntimos) y la Locha (12 ½ céntimos) o de plata como el medio (25 céntimos), el real (50 céntimos), el bolívar (100 céntimos), la peseta (2 bolívares) y el Fuerte o Cachete (5 bolívares).

Siempre me dio curiosidad el valor tan singular de la locha (12 ½ céntimos). Mi papá me explicaba que era la mitad de un medio (Bs 0,25) y que el medio se llamaba así porque era medio real, de manera que una locha era un cuarto de real y por eso le decían también cuartillo.

Mi pregunta siguiente quería encontrar respuesta a por qué la referencia era el real y no el bolívar. Él pacientemente me relataba que se trataba de una costumbre desde tiempos de la Colonia. Para rescatar la predominancia del bolívar, me explicaba que la Locha se llamaba así porque valía un octavo de bolívar y, como anteriormente a un octavo le decían ochavo, a la moneda la llamaban “la ochava”. Al decirlo sonaba “lochava”, y para abreviar, la llamaron simplemente Locha.

Como dije antes, la Locha también se le llamaba cuartillo pero solo cuando se juntaba con un real. Era común oír decir “real y cuartillo”, es decir, 62 ½ céntimos de bolívar. Recuerdo que en un programa, una pregunta decisiva fue “¿Cuántos céntimos son real y medio y cuartillo?” Respondimos de inmediato: “87 ½ céntimos”.

A pesar de su pequeño valor, la Locha tenía mucha aplicación y de allí han derivado expresiones que aún se usan. He aquí algunos ejemplos:

“Pan de a Locha”: Así se le decía a una pieza de pan, de tamaño equivalente a media canilla, también llamado “pan francés”.
“Me cayó la locha”: Expresión que hoy se usa para decir que llegó el sueldo. Originalmente, se decía cuando una Locha caía bien en la ranura de una Rockola para escuchar una canción.

Otro dato curioso era “La pregunta de las 64 mil Lochas”. A principios de los 1960, hubo un programa de preguntas donde la pregunta final premiaba con 8 mil bolívares, es decir, 64 mil Lochas. Hoy se usa esta expresión para calificar una pregunta con respuesta muy difícil de obtener.

“En la lucha por la Locha, para comprar la leche” se decía en la década de 1970, al anuncio de que el litro de leche pasaría de costar real y medio a real y medio y cuartillo.

En aquellos tiempos los precios eran tan bajos y la locha tan útil. Muy interesante el tema y me agradó esa lectura, por eso la comparto con ustedes porque es parte de nuestra historia y sería bueno que nuestras generaciones que crecen en otro país la conozcan.

Fuente: Econ. Arlán A. Narváez-Vaz R.
Profesor de la UCV y exalumno del Colegio San Ignacio.